Se busca actor tonto para hacer de tonto

Comúnmente suelo darle muchas vueltas a las cosas en mi cabeza, y sobre todo cuando un tema se vuelve recurrente. Últimamente se ha dado que con diferentes personas que conozco de hace tiempo o recientemente, salga el tema de “esto de ser actor, de qué va?”.

Un tema que da para largo si empezamos a ahondar. Sobre todo cuando revierto la pregunta y espero la respuesta de quien me ha preguntado. ¿Qué crees tú que es ser actor? Y ahí comienza una lista innumerable de topicazos de lo más grande. Y en esa lista aflora lo mal posicionada que esta esta profesión, para los que la consideramos una profesión. La típica frase de: “A esta (señalando  a su hij@) tendrías que cogerla para el teatro porque tiene una gracia.” o “est@ es un actorazo (señalando también a hij@) pídele que llore”. Y como si esto fuera poco hay que sumarle: “Ustedes, los artistas, sí que vivís bien, para lo que hacéis y encima os pagan un pastón” “Lo que hay en vuestro trabajo es mucho vicio, todo el día de fiestas” Por suerte uno ha recibido una buena educación, y antes de decir lo que piensa, prefiere responder con una sonrisa y un enorme silencio.

Pero ente tanta cosa que me da vuelta por la cabeza, lo que más me desconcierta, es la visión interna que se tiene de ser actor. ¿Qué piensa la misma profesión de qué es o debería ser un actor?.

Yo siempre que doy mi opinión de qué siento al actuar, lo ejemplifico con una botella de refresco. Mi sensación es como si en el camerino, antes de salir a escena, quitaran a esa botella todo el refresco y la llenaran de otra cosa, y cuando termina la función, la vuelven a vaciar de lo que la han llenado y le meten de nuevo el refresco que le habían quitado antes de la función, o de la toma, si hablamos de cine o televisión.

Esa capacidad de poder transformarnos en otra personas, es lo que más me gustó siempre de esta profesión. Cómo con la ayuda de un director de actores a la cabeza, y un buen equipo, podemos trabajar en, a modo Frankestein, crear desde el papel una persona, y cuanto más alejada de uno mejor.

Pero de repente, esta idea de nuestro trabajo tambalea cuando te encuentras con “la inmediatez del día a día” de esta “industria”¿?. Y te encuentras con anuncios como por ejemplo: (Es real) “Se busca actriz esquizofrénica para importante papel de esquizofrénica en película de importante director.” O respuestas de directores de casting como: “Eres clavado para el personaje, pero eres argentino y el personaje es andaluz”

¿Dónde queda lo de la construcción del personaje? ¿En qué se transforma aquello de la Interpretación? Interpretación: del latín interpretario, es la acción y efecto de interpretar. Declarar el sentido de algo. Traducir de un lenguaje a otro.

La respuesta que he encontrado en la gente de la “industria” siempre es la misma, “es que al ritmo que se hacen las cosas, eso es imposible”. Todo es para ayer. En el caso de un capitular, llegas pasas texto y a grabar. Ni de dónde vengo, ni a dónde voy, ni quién soy, ni quién dejo de ser. A primera, y que salga bien. Diría una actriz a la que quiero mucho: “rapidito y matizando”.

Vittorio Gassmann (actor y director italiano de teatro y cine. Considerado entre los mejores actores italianos. Por si alguien no sabe a quién me refiero) decía:“Si alguien quiere ver un buen trabajo mio, que vaya al teatro” y coincido con él, en que el teatro en muchos casos, es el lugar donde el trabajo de actor todavía sigue pudiendo desarrollarse como espacio de creación.

No hay nada que me guste más que un buen proyecto, con un buen director (de actores en lo posible), buenos actores como compañeros, y tiempo de ensayo para volcarnos a crear.