TALLER DE TEATRO – APRENDIENDO A NO ACTUAR

10, 17, 24 y 31 de octubre de 2019

17:00 a 21:00 hs.

Inscripción previa

Máximo 20 alumnos, mayores de 18 años.

Precio: 50 euros.

El teatro es uno de los medios creativos más beneficios. Para hacer teatro no es necesario que la persona sea un artista y tenga una cualidad innata para ello, bastará con que quiera abrirse emocionalmente, inventar e interpretar historias e interrelacionarse con su entorno. El teatro, a través de juegos y actividades en grupo o individuales, es ideal para ayudar a los seres humanos a desarrollar la expresión verbal y corporal, y a estimular su capacidad de memoria y su agilidad mental. El teatro usa técnicas terapéuticas y socializadoras. Con él la persona aumenta su autoestima, aprende a respetar y convivir en grupo, conoce y controla sus emociones, descubre lo que es la disciplina y la constancia en el trabajo, además de desenvolverse entre el público y perder ese miedo escénico tan generalizado que, en algunos casos, puede llegar incluso a convertirse en un paralizador de la vida.

Mi época es esta porque estoy aquí

Siempre me ha llamado la atención, cuando la gente habla de «su época» como si fuera que ellos han vivido en otro tiempo y no en el presente. Creo, es mi humilde opinión, que la juventud está sobrevalorada, y además, dura poquísimo. Cuando digo la juventud, me refiero a lo que en los «estándares comerciales» se entiende como juventud.

Quien me conoce, sabe que yo creo que uno es «joven» hasta que se proponga dejar de serlo. Como diría alguien, hay que ser «gánico», tener siempre ganas de todo. Ser curioso, que no cotilla. Querer aprender siempre, asombrarse a cada momento con todo lo que nos ofrece esta vida, tanto lo bueno como lo no tan bueno.

Y esto amig@s mi@s, no es vivir en el mundo de Pin y Pon, o fuera de la realidad, o en una realidad paralela, sino por el contrario, es una actitud de vida para poder seguir con ganas en carrera.

De la misma forma que no creo en eso de las «épocas», tampoco creo que uno deba relacionarse sólo con pares a uno. Soy un convencido, que de las mezclas nacen siempre cosas buenas. Y esos «mix», pueden ser generacionales, sexuales, culturales, étnicos, etc.

Tengo la suerte de trabajar en algo que me permite esta fusión, trabajar con gente super experimentada que me aporta muchísimo, pero también me aporta muchísimo, trabajar con gente sin ninguna experiencia, pero con toda la pasión en lo que hace. La experiencia en verdad es un grado, y si a pesar del tiempo se mantiene la pasión, ya ni hablemos. Pero la frescura del que comienza, tiene la energía de lo nuevo, las ganas y una visión actual que quizás uno no tiene tan clara, y que en esa comunión, uno la pone en común con el otr@ y salen cosas muy buenas.

En esta última etapa de trabajo, tuve la suerte de cruzarme en el camino, gracias a mi amigo Coko Correa, con la gente de School Training, Escuela de Cine, y allí he podido descubrir a grandes nuevos creadores, con un nivel de pasión y sobre todo de profesionalidad, que más de un@ quisiera. Y ese encuentro de creación entre diferentes generaciones, tod@s a por una, ha dado resultados increíbles.

No existen más diferencias y distancias que las que tengamos en la mente, y yo para bien o para mal, tengo pocas, y las que descubro, las intento eliminar en el mismo momento de reconocerlas.

Por todo esto, cuando veo la noticia de que la OMS incluye entre sus enfermedades la del «trabajador quemado», pienso, qué afortunados los que podemos trabajar y desarrollarnos en lo que nos gusta, por lo menos, es un buen antídoto para evitar ese tipo de enfermedad.