Mi época es esta porque estoy aquí

Siempre me ha llamado la atención, cuando la gente habla de «su época» como si fuera que ellos han vivido en otro tiempo y no en el presente. Creo, es mi humilde opinión, que la juventud está sobrevalorada, y además, dura poquísimo. Cuando digo la juventud, me refiero a lo que en los «estándares comerciales» se entiende como juventud.

Quien me conoce, sabe que yo creo que uno es «joven» hasta que se proponga dejar de serlo. Como diría alguien, hay que ser «gánico», tener siempre ganas de todo. Ser curioso, que no cotilla. Querer aprender siempre, asombrarse a cada momento con todo lo que nos ofrece esta vida, tanto lo bueno como lo no tan bueno.

Y esto amig@s mi@s, no es vivir en el mundo de Pin y Pon, o fuera de la realidad, o en una realidad paralela, sino por el contrario, es una actitud de vida para poder seguir con ganas en carrera.

De la misma forma que no creo en eso de las «épocas», tampoco creo que uno deba relacionarse sólo con pares a uno. Soy un convencido, que de las mezclas nacen siempre cosas buenas. Y esos «mix», pueden ser generacionales, sexuales, culturales, étnicos, etc.

Tengo la suerte de trabajar en algo que me permite esta fusión, trabajar con gente super experimentada que me aporta muchísimo, pero también me aporta muchísimo, trabajar con gente sin ninguna experiencia, pero con toda la pasión en lo que hace. La experiencia en verdad es un grado, y si a pesar del tiempo se mantiene la pasión, ya ni hablemos. Pero la frescura del que comienza, tiene la energía de lo nuevo, las ganas y una visión actual que quizás uno no tiene tan clara, y que en esa comunión, uno la pone en común con el otr@ y salen cosas muy buenas.

En esta última etapa de trabajo, tuve la suerte de cruzarme en el camino, gracias a mi amigo Coko Correa, con la gente de School Training, Escuela de Cine, y allí he podido descubrir a grandes nuevos creadores, con un nivel de pasión y sobre todo de profesionalidad, que más de un@ quisiera. Y ese encuentro de creación entre diferentes generaciones, tod@s a por una, ha dado resultados increíbles.

No existen más diferencias y distancias que las que tengamos en la mente, y yo para bien o para mal, tengo pocas, y las que descubro, las intento eliminar en el mismo momento de reconocerlas.

Por todo esto, cuando veo la noticia de que la OMS incluye entre sus enfermedades la del «trabajador quemado», pienso, qué afortunados los que podemos trabajar y desarrollarnos en lo que nos gusta, por lo menos, es un buen antídoto para evitar ese tipo de enfermedad.

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