Me gusta ser mujer

¿Por qué eliges textos de mujeres para dirigir? Esta pregunta me la han hecho muchas veces en entrevistas y fuera de ellas. Y siempre me llamó mucho la atención que me la hicieran. Por un lado, porque tampoco he dirigido tanto, seis montajes en teatro y dos cortometrajes, y uno de ellos como director de actores. Y en cuanto a los montajes de teatro, tres son de autoras (Lucía, La Maga de Marisé Monteiro – Jardín de Otoño de Diana Raznovich y Te pasa algo de Jimena Márquez) uno esta escrito por tres autor@s, entre ellos una mujer (NIE, un inmigrante de otros mundos de Elena Somodevilla, Paco Inestrosa y yo) y los otros dos están escritos solo por hombres (Y Dios los Cría de Paco Inestrosa y yo, y Fango Negro de José Gabriel Nuñez). Pero lo que no me cerró nunca, es por qué cuando he dirigido textos escritos por hombres, nunca me han preguntado por qué los elegía.

Evidentemente, y no es ningún descubrimiento, que el micro machismo o el machismo esta en tod@s nosotr@s, y lo solemos poner de manifiesto a diario. Si es una cuestión que nos viene culturalmente, o es una ideología personal, ya abre otro debate. Y lo que tenemos que reconocer es que esta en hombres y en mujeres.

Yo debo decir, a tanto defensor de la mujer, de la familia y de las buenas costumbres, que hay que revisar los discursos. Primero, por la mujer no ha nacido para ser la mamá de una familia patriarcal con la parejita de hijos niña-niño, como si fuera un juego de vajilla. En segundo lugar, porque hay tantos tipos de familias como personas sobre la tierra, y no existen categorías para ubicarlas. Y tercero, porque lo de buenas costumbres es un termino muy amplio y dependerá de muchas cosas.

Mi hermana y yo nos criamos con mi abuela. Una señora que al año de casarse y con una hija de un año, se separó de su marido (impuesto obviamente). Hablo del año 1935, Buenos Aires, Argentina. Con el paso del tiempo, ella se hizo cargo de dos nietos que rondaban los cinco y ocho años, huérfanos de madre, que era esa única hija que tenía cuando decidió separarse. Y con la ayuda de una máquina de coser y su empuje, hizo de nosotros lo que somos. No necesitó de un hombre a su lado para sacar una familia adelante, y digo familia porque eso es lo que hemos sido, una familia con una MUJER a la cabeza, y con la cabeza bien alta.

Qué pena me da que, a esta altura de la historia, todavía tengamos que acompañar a las mujeres para que algun@s señores y señoras, no se olviden que aquí somos todos iguales, con los mismos derechos y las mismas obligaciones, por supuesto.

Mi lema de siempre es resistir la injusticia, y creo que estamos en un momento que mejor que la resistamos porque sino de nada habrá valido la lucha de tant@s.

Ahora, debo deciros que el título que he elegido para este blog (Me gusta ser mujer) no es inocente, veremos cuánto micro machismo genera.

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