El NO Asumido

Una amiga mía dice que nuestra profesión tiene una forma de selección muy perversa. Ella no entiende como todo el tiempo tenemos que estar haciendo casting, pruebas, audiciones, y que nuestra psiquis no se desequilibre.

De esto último no estaría tan seguro, pero de lo que sí es que para mantenerse en carrera y no caer en la desesperación, lo que se debe tener muy trabajado es la capacidad para recibir los NO uno tras otro.

En general, por cada trabajo que nos dicen SI, hay detrás cientos que nos han dicho que NO, hasta que inevitablemente hay que hacerse a la idea. No voy a negar que se sufre, porque mentiría. Y es que lo malo en esta profesión, es que no ofrecemos una silla o una mesa para que nos la compren, sino que nos ofrecernos a nosotros mismo, y cuando recibimos por respuesta el NO, nos pega directamente en toda la cara.

Con el tiempo se llega a comprender que no todo depende de uno, y que todo es muy relativo. Que un director de casting tenga que decidir si uno vale o no, por cinco minutos de prueba, es muy puñetero. Porque en esos cinco minutos hay tantos factores externos, que ya no depende del talento o no que uno tenga.

Después están los casos excepcionales, donde uno no entiende muy bien nada. ¿Cómo alguien puede evaluar si se canta bien o mal con sólo escuchar una escala musical?, ¿o si se es buen actor o no, con solo repetir un texto que te envían (la llamada separata) donde no sabes nada más que lo que dice una palabra detrás de la otra, y sin a veces, ninguna indicación?.

Pero es el sistema que hay y que parece, por los años que llevo en esto, que es el que seguirá. Mal de muchos consuelo de tontos, dice algún dicho, pero es así.

A veces es paradójico todo lo que envuelve a un casting. Estamos cansados de escuchar que los artistas trabajamos con material sensible, con nuestras emociones, etc. Sin embargo, algunos castings son lo más frío e impersonal que yo he visto. Te dan un número, en algunos casos esperas horas tirado por donde puedes, subes al escenario, ves en el patio de butacas a varias personas que no sabes quién es quién, te piden que digas el texto o cantes depende la prueba, terminas escuchas un “gracias ya te llamaremos”, y adiós.  Eso ha sido todo. Lo hice bien, mal, regular, ya es otro tema que te rondará en las miles de dudas que tendrás en la cabeza hasta que te llamen, o veas que pasa el tiempo, anuncian el estreno, y no te han llamado.

Pero lo importante creo, es no dejar de presentarse a todas las pruebas, cuantas haya y uno encaje, porque seguro que si no es en una será en alguna otra, y mientras no haya otro método de selección es lo que nos toca.

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