Estado de Sitio

El pasado 11 de enero mi amiga Esther Pumar, recordaba a través de su cuenta de Facebook, que se cumplían 7 años del estreno en el Teatro Falla de Cádiz, de uno de los últimos montajes, sino el último, del CAT (Centro Andaluz de Teatro).

ESTADO DE SITIO del escritor francés Albert Camus, contó con la dirección de José Luis Castro, la dramaturgia del portuense Juan García Larrondo, escenografía de Guiuliano Spinelli, el vestuario de Pedro Moreno, el maquillaje y peluquería de Manolo Cortés, música de Antonio Meliveo y la dirección vocal, entre otras cosas, de Julia Oliva.

Debo decir que para mí, fue toda una sorpresa haber formado parte de ese montaje. Tan poca era mi confianza en poder lograrlo, que eche la solicitud de inscripción el último día, al filo del cierre. Quien en realidad me convenció para hacerlo fue el actor Paco Inestrosa, que al preguntarle si se había presentado me comentó que buscaban actores/cantantes y él no cantaba. Y a continuación me dijo que por qué no me presentaba yo.

Mi pensamiento me hacía creer que, habiendo visto tantos montajes del CAT donde todo era “tan andaluz”, no me iban a coger ni a la de tres. Pero vaya a saber uno por dónde, me preseleccionaron para la audición que se hacía en Sevilla, y con María Agudo al volante de su coche, allí nos plantamos. Y de plantarnos casi florecemos, porque pasaban las horas y no salimos de la audición hasta bien entrada la noche.

La canción que elegí para la audición, era lo menos andaluza que se puede imaginar uno y además, un tema que suele ser cantado por mujeres, pero ahí estaba yo frente a Paco Ortuño, José Luis Castro y una pequeña gran mujer, Julia Oliva. Cuando terminé, José Luis rápidamente se puso de pie y me dijo si podía volver a la tarde del día siguiente con un monólogo aprendido. Le dije obviamente que sí, y ahí estaba retornando a Málaga para al día siguiente regresar otra vez a Sevilla.

El monólogo elegido fue de un personaje llamado Shylok de la obra del Mercader de Venecia de William Shakespeare: “Él me había avergonzado y perjudicado en medio millón, se rió de mis pérdidas y burlado de mis ganancias (…)”

Todo fue genial, salvo que Julia Oliva pidió permiso para sacarme a una sala contigua, y a solas conmigo me hizo hacer diferentes ejercicios para ver si podía lograr un acento lo más alejado del deje argentino. Eso sería lo que definiría si me quedaba o me iba a casa como había llegado. Pues me quedé.

A partir de ahí comenzaba la andadura de esta obra de Camus donde La Peste (Juanma Lara), con forma de oportunista y acompañado por su secretaria (Esther Ortega) , se apoderaba de la ciudad de Cádiz, imponiendo sus designios sobre la población, manipulando sus miedos y sometiéndola a su caprichosa voluntad. Los sentimientos y las emociones eran proscritos y solo el héroe Diego (Luis Rallo), tendría el arrojo suficiente para enfrentarse al poder establecido. Ya lo sé, dramón total.

Para empezar, todos los que éramos de fuera nos tuvimos que trasladar a vivir a Sevilla. En esta etapa compartí piso con Luis Centeno y Diego Falcón. Y teníamos como vecino, muy cerca un piso de otro, a José Pedro Carrión.

Toda la etapa de ensayos la recuerdo como el mismo texto de Camus. Por pasar, no dejo de pasar nada. Todo lo que uno se pueda imaginar que puede llegar a suceder cuando se junta a tanta gente, y cuando digo gente incluyo a los artistas, sucedió. Pero lo que para unos puede resultar un caos, para nosotros fue un trabajo en equipo que nos llevó por toda Andalucía. Todo lo que pudiese parece un obstáculo se sobrellevaba con el lema de “todos para uno”.

Como una de las tantas anécdotas, recuerdo grabar el diálogo que tenía con Carrión, y que saldría proyectado en una pantalla con mi careto en primerísimo plano, con una rodilla apoyada en una silla, tirando de abdominales o algo que dicen que tengo debajo de lo que yo llamo tripa, para sostener todo el cuerpo en el aire paralelo con el suelo mirando hacia abajo, donde estaba Julia Oliva acostada mirándome y marcando la curva melódica para que no se me fuera el acento castellano mientras decía el texto, y sumado a todo esto, el director moviéndose por ahí y pidiendo naturalidad.

Pues por esos milagros del teatro y el esfuerzo de todos, salió genial.

Y así fueron pasando los días y sumándose las anécdotas, llegamos al estreno, en ese hermoso Teatro Falla de Cádiz, del ESTADO DE SITIO.

Cuando lo vi en el perfil de Esther, me hizo mucha ilusión recordarlo, porque por suerte de todo tiempo pasado, que estoy seguro que no fue mejor, tengo la capacidad de rescatar sólo las cosas buenas. Las otras ya me sirvieron para aprender la lección.

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